
España siguió su ruta marcada durante todo el torneo. No le importó que delante estuviera Alemania, siguió jugando de la única manera que sabe, tocar y volver a tocar. En eso son unos monstruos. Los Xavi, Iniesta, Senna, Cesc y Silva marearon al mediocampo físico y potente alemán con Ballack, Hitzlperger, Schweinsteiger y Frings. Solo en momentos puntuales con los típicos arreones teutones pusieron en peligro la portería de Casillas, aunque solo tuvieran una ocasión más o menos clara. Por lo demás, Íker vivió muy tranquilo el partido, quien se lo hubiera dicho. El gol de Torres a la media hora solo hizo que tranquilizar aún más a los jugadores españoles. Los alemanes no podían hacer otra cosa que presionar aún más con lo que las patadas a destiempo fruto de la impotencia y la velocidad de balón que imprimia España, eran más que evidentes. España pudo sentenciar en la segunda mitad, ya que los alemanes se fueron para arriba, como era lógico, y dejaron espacios atrás que aprovechaban la velocidad primero de Torres y luego de Güiza. Pero el marcador no se movió, España consiguió lo que todo el mundo esperaba después del error de Arconada en 1984.
Ahora España, con el segundo título europeo, se convierte en el segundo país en cuanto a campeonatos, justo por detrás de su rival de ayer, Alemania. Veremos si lo de este campeonato ha sido fruto de la casulidad o de verdad se acabó el gafe de los cuartos y los éxitos de la selección son más abundantes. La próxima parada la Copa Confederaciones del año que viene en Sudáfrica. Pero nadie esconde que el verdadero objetivo es de aquí dos años, también en el país africano, en la disputa del Mundial. Pero para eso ya habrá tiempo. Cambiarán muchas cosas, para empezar el entrenador. Del Bosque tendrá su oportunidad. El listón está muy alto. Lo bueno que tiene este equipo es que este grupo tiene una media de edad joven y la gran mayoría estará en la cita sudafricana. Veremos como se digiere el éxito.