
Si hay un futbolista del cual me alegre que le vaya bien, ese es Juan Carlos Valerón. Después de superar una lesión en el ligamento cruzado anterior de su rodilla derecha, tener un par de recaídas y pasar tres veces por el quirofano, el bueno del canario llegará este domingo ante el Mallorca a su partido número 300. No es fácil llegar a esta cifra de partidos en Primera División y para Valerón lo ha sido mucho menos. Las casualidades del fútbol, que hay muchas, ha querido que el de Arguineguín llegara al tricentenario de partidos ante su ex-equipo, el que le hizo debutar en la élite del fútbol español. El escenario si que habrá cambiado. Lejos queda el viejo Lluís Sitjar. En ese primer año en Primera tuvo tiempo suficiente para seducir a los dirigente del Atlético de Madrid que se lo llevaron para el Manzanares en menos que canta un gallo. Un par de año duró en la órbita colchonera para fichar por el club de su vida, el Deportivo de la Coruña.
Ha sido en el Depor donde lo ha conseguido todo. A nivel deportivo se ha ganado la simpatía de todos los amantes del fútbol, en el que me incluyo, ha jugado torneos internacionales con la selección española y a nivel de clubs ha ganado todos los títulos nacionales posibles y consiguió llegar a las semifinales de la Champions League con el súper-Depor de Fran, Luque, Pandiani, Tristán... La calidad del 'flaco' es innegable. Con una capacidad increíble de regatear a cualquiera en una baldosa y media, y de dar ese pase al hueco imposible entre una muralla de defensores. Pues toda esa mágia ha vuelto para bien del fútbol español. Jugar con el tendón de un cadáver no debe de ser fácil, pero viendo jugar a Valerón lo parece. Por edad, cerca de los 34, es posible que Juan Carlos no llegue a los 400 partidos, pero si por mí fuera jugaría hasta los 90 años. Larga vida al 'Flaco'.
La mágia de Juan Carlos Valerón

