
Era el año del Liverpool, o así lo creía. Sin duda, es la temporada de la era Benítez donde más cerca están de conseguir algo importante en la Premier, pero con los últimos resultados se les está complicando el tema y han dejado escapar una renta de puntos con el United. Incluso si los red devils ganaran su partido aplazado con el Wigan se situarían tres puntos por encima. Lo mejor para los reds es que aún queda campeonato para darle la vuelta a la situación, e incluso un partido que será definitivo en Old Trafford. Ayer perdieron dos puntos en el tramo final del partido contra el Everton en el derby. Un partido que dominaron pero con falta de remate y de ocasiones claras. Y eso que Benítez salió con todo lo que tenía. Torres y Keane arriba, más Kuyt y Riera en las bandas y por detrás el capitán y Xabi. Pero solo cuando Torres cogía el balón podía pasar algo. Fue Gerrard, quien sino, quien adelantó a su equipo con unos de sus clásicos disparos de fuera del área. Pero nunca te puedes relajar con un resultado tan corto.
Y si enfrente está el Everton de Moyes, aún menos. El empuje de los de Moyes les llevó al empate en una falta lateral que lanzó magistralmente Mikel Arteta. Que por cierto, con la baja por lesión de Cesc, está llamando a la puerta de Vicente del Bosque. Calidad tiene de sobras. Error de marcaje en el gol de Cahill. Sobretodo de Skrtel, que junto a Hyppia formaron una pareja de centrales temible, sobretodo para los aficionado reds. Poca coordinación entre ambos y nula salida de balón. Esperemos que se recupere pronto Arbeloa y Benítez pueda recolocar a Carraguer en el centro de la zaga. Un empate que deja en una situación delicada al Liverpool que si quiere ganar de una vez por todas la Premier deberá de no fallar más y sacar algo positivo de Old Trafford. Pero por lo menos ya están luchando por el título, que en años anteriores antes de Navidad, el equipo ya estaba descolgado. Mérito de Benítez sin duda. Ya era hora.

