
En la historia de los Mundiales, pocos equipos han pasado a la historia como la selección nacional de Zaire. Lógicamente pasó a la historia negativamente. Los leopardos, tal y como le llamaban, fueron el tercer equipo africano, en aquel momento, en llegar a una fase final de un Mundial, después de Egipto y Marruecos. Zaire quedó encuadrada en el grupo con Escocia, Yugoslavia y la potente Brasil. El debut fue bastante aceptable, puesto que solo perdieron 2-0 con los escoceses. Antes del segundo partido ante Yugoslavia empezaron las anécdotas en la expedición africana. El seleccionador de Zaire, el yugoslavo Blagoje Vidinic, expulsó de la concentración a unos brujos que decían podían mejorar el rendimiento del equipo. Estos acusaron al seleccionador de beneficiar a su país natal, los serbios. La cosa es que con ayuda o sin ayuda, Zaire salió goleada por 9-0.
A raiz de esta clara derrota, el jefe del estado africano mandó un mensaje a la selección en el que decía que si perdían con Brasil por más de 4 goles, lo mejor que podrían hacer era quedarse en Alemania. Finalmente perdieron solo por 3-0, pero más por la mala tarde carioca que por el buen hacer zaireño. Otra de las anécdotas de ese partido, y una de las mayores de la historia del fútbol, ocurrió en la segunda mitad cuando el colegiado señaló una falta al borde del área a favor de Brasil. En el momento en que el árbitro sonó su silbato, Ilunga Mwepu salió disparado de la barrera y pateó el balón como si de un jugador de rugby se tratara. Evidentemente, algunos jugadores de Zaire no conocían las reglas del fútbol porque Mwepu estaba convencido que había actuado correctamente (ver vídeo). La participación de Zaire en el Mundial se resume en 3 derrotas y 14 goles encajados. Por suerte, el fútbol africano ha mejorado y mucho.


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